Terremoto

Sábado 27 de febrero, 03:34 am
Fuimos sacudidos por un gran terremoto que afectó el centro sur de Chile, diversa información saturó todos los medios, poco a poco fuimos dimensionando la gravedad del asunto.
Muchas cosas más ocurrieron, algunas muy buenas y otras muy lamentables, lo cierto es que la atención de todo el mundo se volcó en ayuda de quienes más han sufrido con esta catástrofe.

imagen: http://www.esperanzajoven.cl
Una de las buenas cosas que ocurrieron, fue el despertar de la solidaridad de todos quienes salimos de nuestras casas a llevar alimentos a las parroquias y centros de recolección, nuestra Iglesia atendió con un llamado a dar la mano y por supuesto nosotros los fieles acudimos a ello.
Pero hay cosas que son preocupantes, una de ellas es el peligro latente del olvido, hoy todos ayudamos, pero ¿qué ocurrirá con el transcurso del tiempo?, ¿donde habitarán tantos ancianos que no tienen como volver a reconstruir por sus propios medios? Sin duda le compete al Estado cumplir esta tarea, porque nadie merece vivir en una media agua.
Ahora nosotros los Cristianos tenemos que reconstruir tantos templos destruidos y no me refiero a muros, sino a corazones, muchos de ellos han permanecido vacios por años y hoy se ahogan en más miseria, otros poco a poco se irán secando ante tantas preocupaciones terrenales. Porque no es suficiente decir que somos chilenos y levantar la bandera, no, de eso no se trata, ser chileno es vivir sirviendo al otro, darle lo más importante de tu vida, no solo un billete, no solo un almuerzo, no solo una casa, sino también a Jesucristo.
Les aseguro que muchos de nosotros sintieron y sienten miedo ante un movimiento de tierra y ese miedo viene del peligro de muerte, siendo que nosotros ya la hemos vencido gracias a Jesús. Este terremoto nos debiera ayudar a reflexionar sobre nuestra fe y sobre todo el hambre que existe del verdadero pan y la sed de la verdadera libertad que tiene este país. Muchos buscan, pero no saben qué, ni donde.

En particular en aquel momento del terremoto tuve mucha paz, y una frase se vino a mi mente "si así lo quieres, aquí estoy". No tuve miedo, por supuesto que no, ya había sufrido un terremoto mucho más fuerte en mi vida, que cada cierto tiempo y muy seguido remece el suelo en el que me poso y me mantiene siempre en movimiento, el de ahora no fue nada al lado de Él.
Espero que sea Cristo quién nos siga remeciendo desde aquí en adelante, y a quién nunca dejemos de entregar, oro por ello.
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