Todo comenzó el año 1993. Un grupo de jóvenes de la comunidad Familia de Nazareth es invitado a participar de una jornada misionera en las Obras Misionales Pontificias. Al alero de esta institución y con el apoyo del Presbítero Roberto Espejo Fuenzalida, se conformaba una de las asociaciones laicas con más influencia en el trabajo misionero juvenil en la década de los noventa en nuestro país. Desde Arica a Coihaique se formaban comunidades misioneras. Se trata de Jóvenes Sin Fronteras, una asociación que tenía al centro de su actividad pastoral la promoción de la dimensión universal de las misiones y que agrupaba a personas con distintos carismas y pertenecientes a distintos movimientos pero que compartían en común la creencia sólida de que el trabajo misionero, y principalmente la necesidad de fortalecer la misión “ad gentes” eran tareas urgentes para la comunidad católica nacional: jóvenes laicos pertenecientes a comunidades verbitas, franciscanas, salesianas, claretianas, maristas, diocesanas, fueron generando una espiritualidad transversal que puso al centro un Cristo alegre, acogedor y por sobre todo misionero. Jóvenes Sin Fronteras debían realizar un trabajo distinto en parroquias, colegios y universidades, tal como ya se hacía en España, donde tenía su origen, y tal como se hacía en el resto de Latinoamérica Y África. Era primordial ponerse al servicio de los requerimientos pastorales específicos y desde allí promover los principios misioneros. En el caso de nuestra capilla, el grupo de jóvenes compuestos por Verónica Escobar, Elida González, Patricio González, Marcelo Garrido, y Ana Millar lograron cumplir con el sueño de trabajar por la comunidad familia de Nazaret, al mismo tiempo de sembrar el interés y el compromiso con la misión universal. Muchos más se sumarían, alrededor de unos 200 jóvenes a lo largo de estos 15 años, que manteniendo su quehacer pastoral, como monitores de infancia misionera, de catequesis infantil, de comunidades de confirmación, como colaboradores de san pablo e iniciadores de los pre-juveniles, de los talleres de teatro para el mundo popular, del movimiento nazareno, de las celebraciones de los domingos universales de la misión, del preuniversitario popular, de las campañas de alfabetización para adultos, de la biblioteca abierta, de la siembra de estrellas, y de varios coros lograron hacer realidad esa hermosa invitación que Cristo nos hiciera “ Vayan y hagan discípulos entre todos los pueblos, bautícenlos consagrándolos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. De la mano de la Hermana Ana Laura Pascuale, de la Hermana Elsa chica, del padre Osvaldo y del Padre Manuel, más recientemente de algunos padres de Comunión y Liberación, del Propio Padre Roberto y por supuesto, de un sin número de laicos comprometidos, esta comunidad se mantuvo viva durante todos estos años.
Hoy en día muchos de esos jóvenes ya no están insertos de manera regular en las actividades pastorales de nuestra comunidad. Muchos de ellos, desarrollan su actividad misionera de promoción de la misión hacia las gentes, en su trabajo, en su familia o simplemente en otros lugares muy lejanos en donde han decido vivir. Hijos e Hijas, padres y madres de familia, y muchos jóvenes componen hoy nuestra comunidad. Muchos matrimonios, migraciones e historias de permanencias y cambios han marcado nuestro acontecer como comunidad, pero seguimos con la convicción de que Cristo, llegó de un manera especial a nuestra vida y ha permanecido allí de una manera absolutamente revolucionaria, cambiando nuestros antiguos corazones por unos nuevos, que nos animan día a día a seguirlo, a anunciarlo y amarlo por sobre toda las cosas.
En la actualidad el grupo se volvió a constituir en el año 2006, con un grupo de jóvenes que vivió la experiencia en el encuentro de formación misionera (ENFOMIS) en Pirque, organizado por algunos de la antigua comunidad de Pte. Alto, en estos momentos el grupo lo conforman 17 jóvenes, con una organización en las áreas de formación, espiritualidad y animación; además de constar con un coordinador y asesor. La mayoría de los integrantes de esta comunidad participan tanto en confirmación, pre – juvenil, catequesis y coro.